Help! mi bebé no duerme

Quiero empezar mi post semanal pidiéndoos disculpas por haber faltado a mi cita la semana pasada. Y es que con niños el refrán popular “el hombre propone y Dios dispone” cobra todo el sentido del mundo.

La semana pasada Blanca se puso enferma, resultó ser una otitis bacteriana, que acabó contagiando a Inés, así que hemos pasado una semana entretenidos entre fiebres, médicos, lloros, antibióticos, alguna que otra noche sin dormir y con un poquito de caos familiar. En fin, supongo que si tenéis niños, esto es algo que os suena.

Ahora parece que las peques están recuperadas y han vuelto a la adorada guardería pero en la familia tenemos un nuevo reto: lograr que Inés duerma plácidamente por la noche.

He de reconocer que nuestras mellis nos han acostumbrado a la buena vida. Una vez que desapareció la toma nocturna eran capaces de dormir de 8 de la tarde hasta las 8 de la mañana del tirón (a veces hasta más tarde). Un hito vaya. Pero, cuando en septiembre del año pasado empezaron la guardería todo eso cambió y empezaron a despertarse más. Poco a poco hemos ido recuperando las viejas costumbres pero, desde hace un par de semanas la pequeña Inés se despierta todas las noches a las mismas horas: 11.30 y 2.30 de la mañana. No es que le duela nada ni que tenga hambre. Ella se despierta, llora y nos echa los brazos para que la llevemos a nuestra cama. Sé que hemos cometido error de principiante al ceder, pero como comparte habitación con Blanca, si la dejamos llorando pasaremos a tener dos bebés llorando como si no hubiese un mañana. Eso sí, la muy bellaca en cuanto la metemos en nuestra cama se duerme profundamente.

La semana pasada como fuimos a su pediatra se lo comenté  (nuestra pediatra no sólo es un amor con los niños, sino que es una profesional experimentada, una pediatra de toda la vida que le dedica el tiempo que haga falta a cada niño sin importarle el tiempo). La verdad es que en mi fuero interno sabía lo que me iba a decir “No te la lleves a la cama que se acostumbra, hay que mantenerse firme y tranquilizarla en la cuna”, pero guardaba la esperanza de que me revelase el equivalente a la fórmula de la coca-cola en versión “fórmula para dormir a una melliza rebelde”. Para vuestra información mi fuero interno no me engañó.

Esta semana el  atrevimiento de la pequeña Inés ha ido a más. Y es que cuando la vamos a acostar, ella va con sus piernecitas directa a nuestra habitación. Ahí nos hemos mantenido firmes y a fuerza de melodías para bebés o ponernos a su lado cogiéndole la mano hasta que se duerme vamos logrando que se duerma en su cuna. Eso sí, la juerga de medianoche o la de las 2.30 no nos la quita nadie.

Quiero pensar que esto es una etapa y que volveremos a las plácidas noches…¿y a vosotros os ha pasado? ¿alguna sugerencia?

 

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